viernes, 2 de noviembre de 2012

Holy Motors. Abycine y Leos Carax

Abycine, la 14ª edición del festival de cine de Albacete, ha puesto un broche de oro en su clausura, con la proyección de la  Holy Motors de Leos Carax
La película ha cosechado títulos y premios en el Certamen de Sitges 2012 (Mejor Película, Mejor Director, Premio de la Crítica, el Méliès de Plata), pero ha dividido al público en dos bandos irreconciliables, los que se horrorizan ante tamaño disparate y los que se entregan al torrente creativo de belleza visual, a la originalidad de las secuencias, a la espectacular interpretación de los actores. De cualquier manera no deja indiferente a nadie. Yo me incluyo en el segundo grupo, el de los fascinados, el de los atrapados por la provocación de este original experimento. 
La primera escena es un homenaje a los orígenes del cine: presenta una escena breve, en blanco y negro, muda, con un actor desnudo, sin decorados. Después un plano de los espectadores en una sala de cine. En una habitación, cuya pared está decorada con papel pintado representando un bosque, el propio Leo Carax se levanta de la cama, en pijama, se dirige hacia el bosque, abre una simulada puerta y atravesando las paredes de su habitación, penetra en una tétrica sala de cine repleta, en la que se proyecta una película que no vemos. 

En este juego de espejos en el que unos espectadores observan a otros espectadores, que a su vez ven una película, se pone en marcha la mirada cinematográfica. 
La acción se vertebra en torno a la vida de un hombre, el Sr. Oscar (Denis Lavant) quien, en un solo día, comienza un viaje surrealista en una lujosa limusina blanca por todo París, interpretando la vida de otros, para lo cual realiza nueve paradas. Su trabajo es adoptar la apariencia de diversas identidades, sin que en ello haya una finalidad clara. Son citas en las que debe encarnar, interpretar distintos personajes: un banquero que comienza su jornada de trabajo, una vieja gitana mendiga en un puente del Sena; un guerrero ninja que dentro de una instalación digital se convierte en un dios del sexo junto a una excepcional contorsionista (Zlata); un estrafalario habitante de las cloacas, el Sr. Merde, que secuestra a una modelo (Eva Mendes) de actitud pasiva; un padre de una melancólica adolescente que tiene una conflictiva imagen de sí misma; el acordeonista; un asesino a sueldo; un anciano que agoniza acompañado de una joven sobrina coja; un amante frustrado que se encuentra con un amor del pasado (Kile Minogue) y no puede evitar su muerte; y el padre que regresa a su hogar, con su esposa e hijo, una familia de chimpancés. 






 Entre una y otra realiza su performance en el espacio interior de la limusina, de manera que al final de cada cita regresa el protagonista al vehículo y el espectador con él, pero algunas elipsis nos hacen dudar si lo que vemos es representación o está sucediendo de verdad. Hay un momento en el que el Sr.Oscar exige violentamente que detengan la limusina, baja armado y con una máscara de alambre en la cabeza, se dirige hacia la terraza de un restaurante y asesina al banquero a quien interpretó en su primera cita. 
Todo el viaje es una magia de todos los sueños, que solo puede alcanzar de esta manera el celuloide. Y de fondo, un riguroso paseo por París, de punta a punta. Son ingredientes que logran mantener la atención y la sorpresa del espectador. Por ejemplo, es curiosa la caracterización de la modelo, representada por la actriz Eva Mendes, que nos conduce inevitablemente a la identificación de Amy Winehouse.

  Hay más lecturas en la película: la belleza que comporta el arte, la mirada del espectador, el homenaje a los actores anónimos que necesitan, como cualquier artista, tener público. Reflexiona además sobre la condición del actor, capaz de meterse en la piel de variados y contradictorios personajes tanto reales como irreales. Pero creo que lo más atractivo es la sensación de estupor que siente el espectador al asistir a un espectáculo inaudito, a una representación de la belleza en estado puro, aunque el director transmita la idea de que “la belleza, en realidad, está en el ojo del que mira”. 
             Ver tráiler:

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